Archive for Agosto, 2008

Concierto en San Jose

Jueves, Agosto 28th, 2008

El sábado 30 tendrá lugar un concierto organizado por la Asociación de Vecinos del Barrio de San José, para difundir y apoyar la construcción de la escuela que un grupo de gente de Zaragoza empezó en un pueblo de la República del Chad. Será en el Colegio Calixto Ariño, junto al Parque de La Granja, la calle se llama Jose Galiay. A partir de las ocho estará abierto, habrá una exposición de fotografías de Rubén Enciso y a partir de las nueve disfrutaremos de buen jazz y buen blues, con los grupos Jazztonic y Monkayo Jazz. Música con raíces africanas, y buenos músicos como nuestro querido Chus Fernandez.

Traed dinero, es para una buena causa

La voz dormida

Lunes, Agosto 25th, 2008

He leído estas vacaciones un libro de los que me han llegado hasta los huesos. Lo tenía hace tiempo, y no me decidía porque me daba algo de miedo. Todo lo que se refiere a la guerra civil española me resulta muy intenso, y especialmente los libros y las películasque tratan de mujeres que sufrieron cruelmente. La voz dormida, de Dulce Chacon, es un libro muy hermoso, basado en historias reales, escrito con una sensibilidad y al mismo tiempo con una fuerza impresionante. Una buena parte de la novela tiene como escenario la antigua cárcel de Ventas, en Madrid, donde se acumulaban a partes iguales el dolor, el miedo, el compromiso y la generosidad.

En la solapa de la cubierta hay una fotografía de la autora, una mujer muy guapa, con aspecto de serena, de buena gente. Dulce Chacón murió en el año 2003, muy joven, no había cumplido los 50 años, de una enfermedad terrible, que a mí me remueve negros recuerdos. En la red hay muchas reseñas de su participación en grupos, en plataformas, implicada en analizar el pasado de su país, de su gente y en crear un futuro mejor para todos.

Una mujer estupenda, como aquellas otras.

Medallas de hojalata

Lunes, Agosto 4th, 2008

El alcalde Belloch es un hombre de gestos, tiene muchos con muy diversos ciudadanos, doy fe de ello. El último ha sido otorgar la medalla de oro que se entrega durante las fiestas del Pilar a sus antecesores, a los alcaldes de la democracia. La intención sin duda era buena, pero no ha sido un acierto, en mi opinión. Los alcaldes compiten por el cargo y a partir de la elección, el reconocimiento se lo deben ganar día a día. Las medallas, en caso de ser necesarias, cosa que pongo en cuestión, tienen otro significado, es para quienes no están visibles, pero su trabajo, su compromiso, sus valores, merecen por una vez ponerse en evidencia porque la ciudad está orgullosa de ellos.
Antonio González Triviño fue un gestor eficaz en muchas cuestiones, pero fue el protagonista de feos episodios en la historia del Ayuntamiento. Representa una forma tan clara de servirse del ejercicio de un cargo público en beneficio propio, que el propio Partido Socialista tuvo que arrinconarlo y a punto estuvo de expulsarle. Los que tenemos cierta edad recordamos cómo salió de su grupo en el Parlamento Europeo y cómo acabó en el grupo mixto. Lo siento porque ha sido el único alcalde que vivía en un barrio, en el mío, por cierto. Pero su historia es la que él ha querido.
Leo estos días un libro estupendo de Daniel Innerarity, “El nuevo espacio público”, que me ha prestado mi amiga Cristina Monge. Entre otros muchos aspectos de la gestión del bien común, habla de una forma de hacer política que consiste en no abordar grandes reformas sociales, ni llevar a cabo proyectos a medio y largo plazo. Se atienden los intereses y necesidades de los grupos concretos que presionan en el entorno, y con ello se impide que progrese el conjunto de la ciudadanía. Y luego están los políticos populistas, que interpretan a su manera la voluntad del pueblo, ignorando los matices, la complejidad de la sociedad actual y la ideología.
Vamos a ver si afinamos con lo de las medallas…