Archive for Agosto, 2007

Débil con los fuertes

Miércoles, Agosto 29th, 2007

Acabo de escuchar en la radio al presidente de Interpeñas comunicando que muy probablemente decidirán en su asamblea de septiembre que estas fiestas del Pilar estarán en el antiguo recinto ferial de Miguel Servet. Aún no sé si me sorprende más este señor que la concejal de cultura del Ayuntamiento, a la que he escuchado también decir que no sabe qué le preocupa más, si que Interpeñas decida quedarse en Miguel Servet o ir a Valdespartera.Y que en todo caso le hubiera gustado que hubieran decidido ya antes ir al nuevo ferial.

Pero bueno, ¿es que el Ayuntamiento, en un tema de esta envergadura, no tiene criterio y no gobierna? ¿Cómo puede ser que decida una entidad, que por mucho que esté formada por socios, funciona como una empresa privada?

Tiene razón el presidente de Interpeñas cuando dice que el nuevo ferial está demasiado lejos del casco urbano y que ubicar en él su carpa y su actividad conlleva muchos riesgos cuando se vuelve de madrugada y con copas. Estoy de acuerdo en que se debería haber buscado un solar más próximo a la ciudad consolidada para que fuera más accesible llegar y volver caminando. Pero esta decisión sí la tomó el Ayuntamiento sin consultar y se ha hecho una inversión que no veo posible tenga vuelta atrás.

Por otra parte pienso que también Interpeñas tiene una responsabilidad en proteger la seguridad de los jóvenes, no limitarse a llenar su carpa y hacer funcionar la caja registradora. Si durante los años anteriores no se hubieran pasado tanto con los horarios y los decibelios no hubieran cabreado tanto a los vecinos del entorno y hubiera sido posible, con buena voluntad por parte de todos, continuar en el antiguo ferial. Estos excesos, por cierto, han sido consentidos año tras año por el Ayuntamiento, que se ha limitado a ponerles una multa.

Me da la impresión de que se tiene miedo a una protesta de los peñistas en plenas fiestas, y que de ahí viene lo de dejar en sus manos la decisión de dónde ubicarse. Pero creo que es una mala práctica de gobierno y muy injusto para otras actividades a las que no se consentiría que las realizaran sus responsables donde les diera la gana.

Este asunto se ha llevado muy mal por parte de todos desde hace años. Y no será por no haberlo denunciado. Y por cierto, sucede algo parecido con el campo de fútbol. La opinión principal de qué hacer con él va a ser la del Real Zaragoza, antes que el interés de los ciudadanos que no vamos nunca al fútbol, que por cierto, somos la inmensa mayoría.

Interés general y otros intereses de la television autonómica

Miércoles, Agosto 15th, 2007

El nuevo presidente de la Corporacion Aragonesa de Radio y Television, Ramón Tejedor, ha expuesto que tiene el objetivo de que en los próximos años la televisión autonómica tenga un segundo canal. Se trataría de un canal con contenidos de calidad, dirigido a un público que lo apreciara, con carácter seguramente minoritario.
Me sorprenden estas intenciones del nuevo presidente. Cuando resulta que la programación de la televisión aragonesa pública es, en mi opinión, bastante floja, no apostamos por mejorarla, sino que vamos a hacer otro canal, que ese sí, va a ser bueno de verdad, duplicando gasto y recursos.
En el canal autonómico la mayoría de su tiempo la ocupan espacios prescindibles, unas películas mediocres tirando a malas y a ratos incluso no hay programación, se llenan huecos con imágenes sucesivas de pueblos y lugares que son agradables de ver, pero para eso no hace falta una televisión. Y menos dos de ellas. Sería un despilfarro de muy dudosa justificación.
En nuestra comunidad viven o trabajan muchos profesionales y no profesionales con gran capacidad para escribir, hacer guiones y todo tipo de facetas del mundo audiovisual. Ese talento creativo no tiene su reflejo en la televisión aragonesa. Tienen derecho a ello y todos tenemos derecho a disfrutar del mismo. Abrámosles las puertas, pero no las traseras.

El río al que nos llevan

Lunes, Agosto 6th, 2007

Acabo de estar en la plantada de tiendas en la orilla del Ebro, debajo del Puente de Piedra. Es una protesta por el anuncio de obras en la cimentación que existe bajo uno de los arcos del puente y de dragado de varios tramos del río para hacer un canal de 15 metros. El motivo de todo ello: es necesario para la navegabilidad de los barcos que llevarán a las personas desde el azud que se construye enfrente del barrio de Vadorrey y el recinto de la Expo 2008. Esto es lo que dice el
Ayuntamiento:

para que los barcos no encallen hay que hacer ambas obras.

No soy experta ni conocedora en ingeniería, ni en los ecosistemas de los ríos, ni siquiera reviso los proyectos de todas las obras que se ejecutan en este momento en la ciudad. Pero apoyo la protesta que se ha realizado hoy y me identifico con las personas que se van a quedar día y noche en el campamento que se ha instalado. Habrá sin duda argumentos técnicos a favor del dragado y de la obra del puente, o al menos tranquilizadores en cuanto a sus efectos sobre el río. Estoy siempre estoy dispuesta a conocer opiniones diferentes y contrarias a la mía, sobre todo cuando vienen de personas que saben de lo que están hablando.

Pero no me parece de recibo que, a estas alturas, con el azud casi terminado, nos presenten este problema. Que en el Ebro en verano hay poquísima agua lo sabemos los zaragozanos hace muchos años. No comprendo cómo no se ha previsto antes. O bien ¿se había previsto y no había interés en afrontarlo? Y en todo caso, siempre será más viable modificar las barcas que van a navegar que modificar el río. Tengo muchas dudas de cual es la mejor solución, pero apoyo la protesta de hoy porque confío en las personas que la convocan. Pienso que no tienen más interés que la buena salud del Ebro y en que la Expo haga realmente honor a su lema: agua y desarrollo sostenible. No diré lo mismo de quienes han gobernado la ciudad hasta hace unos días y hoy están del lado de los disidentes. Todos tenemos derecho a las contradicciones, pero me sorprenden según que cambios.

Cuidemos el río y los puentes medievales. Y cuidemos a las personas generosas, aunque no estemos de acuerdo con ellas.