Predicar con el ejemplo
Viernes, Mayo 25th, 2007Entrañable el acto de inauguración de IKEA, con lo más nutrido de los políticos locales presentes en la apertura de una nueva gran superficie comercial. No creo que esta empresa necesite tanto apoyo institucional, dado que el primer día recibieron a doce mil clientes. Ni me parece coherente que el Ayuntamiento habilite una línea lanzadera que lleve al público a comprar a esta empresa. Me sorprende esta capacidad de reacción en este caso y que por el contrario sea tan difícil solucionar viejos déficits en el transporte público zaragozano como el que debería comunicar los polígonos industriales, los antiguos y los nuevos. 
Existe una curiosa costumbre en nuestra ciudad de ensalzar los valores del comercio tradicional en los discursos y en los programas de gobierno: su contribución a la cohesión social y urbana, la cultura del trato personal, el servicio al ciudadano que no puede desplazarse, etc.
Y al mismo tiempo, se fomenta la instalación de grandes superficies sin introducir medidas que equilibren los efectos que tiene sobre el pequeño comercio. Incluso hubo en la citada inauguración quien dijo que la apertura de Ikea va a beneficiar al comercio de tipo tradicional. Curioso planteamiento.
Se trata de mucho más que el hecho puntual de asistir a un acto de apertura. Se trata de aclarar por qué modelo de ciudad es por el que se apuesta, si por la ciudad compacta, sostenible y cohesionada o definitivamente por la ciudad dispersa, donde el vehículo privado es un instrumento imprescindible que necesitamos en todos los actos de la vida diaria.
Es necesario abordar esta realidad con ganas, abrir un debate que lleve a un acuerdo de actuación que asegure el futuro del pequeño comercio. Sin duda es una cuestión compleja, con intereses contradictorios, pero hace falta iniciar el proceso.
Otra cosa, qué se puede decir del simpático acto de aserrar un tronco conjuntamente. Muy edificante utilizar un árbol a tan noble fin.


