Injusto, incomprensible, increíble
Sábado, Marzo 31st, 2007La mar de ancho se ha debido de quedar Domingo Buesa al dejar fuera de la candidatura “popular” para las próximas elecciones municipales a Jose Atarés, Ricardo Mur y Jorge Azcón. Se mire por donde se mire, es un verdadero suicidio político y electoral. Frívolamente el Sr. Buesa quizá piensa que puede prescindir de estos concejales sin ningún coste, pero está muy equivocado. Jose Atarés es de los alcaldes, en mi opinión, que mantienen mayores simpatías entre los zaragozanos, y en cuanto a Mur y Azcón, solo he visto en estos cuatro años su oposición incisiva y eficaz. Mucho más, por cierto, de lo que he visto a otros concejales “populares” que sí repiten y de los que no conozco ni siquiera la voz.
Y a todo esto, ¿cuál es el argumento, la razón de peso? Que no son de su confianza, porque son de otra familia política, y claro, eso no se puede tolerar. Mucho tiene que reflexionar y que madurar el Sr. Buesa, porque con ese sectarismo no llegará muy lejos. Al sillón de la Alcaldía, personalmente lo veo imposible. La política es el arte del acuerdo, del diálogo, es escuchar al otro, convencer al otro. Pero quien ni siquiera soporta a sus compañeros de filas, ¿qué clase de político es? Pues uno de los de viejas escuelas: mandones, amigos de que les regalen los oídos…
He conocido y tratado a los tres defenestrados (dicho con cariño). De José Atarés guardo un maravilloso recuerdo, de persona cercana, accesible, una verdadera terapia después de soportar durante varios años a la soberbia Rudi. Jorge Azcón y Ricardo Mur fueron ambos presidentes de la Junta Municipal de San José. Aunque fueron breves sus mandatos, fue refrescante conocer una forma de estar en política que nos hizo abandonar algunos tópicos.
Estimados amigos, tranquilidad, sois muy jóvenes, y yo soy de las que creen que al final el tiempo pone a cada uno en su lugar. Estoy segura de que nos reencontraremos en la política y en la vida. Aunque ya sabéis que ideológicamente estamos lejos, vuestro talante os hace tener mi simpatía. Y aunque no fuera así, la tendríais igual, porque esto no se hace, Don Domingo, no se hace…



