Archive for Abril, 2005

El lado frío del mundo

Viernes, Abril 22nd, 2005

No es la primera vez que Belén Gopegui afronta en una de sus novelas la admirable tarea de luchar contra las corrientes de pensamiento. Lo hizo en La conquista del aire, al cuestionar el valor del dinero en nuestras relaciones personales, y lo vuelve a hacer en su quinta novela, El lado frío de la almohada, al atreverse a reflexionar sobre Cuba.

Las corrientes de pensamiento u opinión son un número limitado de razonamientos retóricos incuestionables pero coyunturales, no se sabe creados por quién, pero impulsados por los medios de comunicación a través de muy estudiados conductos, que sirven de referente a gran parte de los ciudadanos en el desempeño de su rol social.

Uno de los parámetros de categorización de estas corrientes es el estrato socio-cultural del individuo que las asume: las dirigidas a moldear el pensamiento de las clases más desfavorecidas o incultas son menores en número pero exigen ser defendidas siempre con una contumacia elogiable. Belén GopeguiSon el germen de la mitomanía y tienen como rasgo común su relación directa con la realidad mediática, en concreto con un personaje de esa realidad, al que se alude siempre con una familiaridad empalagosa.

Las herramientas dialécticas con las que son defendidas estas corrientes de pensamiento, tanto en los medios como en la cotidianeidad, son las más sencillas de las posibles: creer en la palabra de un individuo sobre la palabra de los demás y la fe ciega en lo que se escucha en la radio o televisión. Sin embargo, el arma retórica infalible es haberlo leído. La cita textual, aunque recogida de una revista del corazón o de la propaganda de un supermercado, supone una demostración irrefutable. Servirían de ejemplos las corrientes de opinión formadas alrededor de personajes como Maradona y mil más que los medios crean y destruyen a velocidad de vídeo-juego.

Dentro de este apartado se encontrarían también las referidas a nacionalidades. En Aragón tenemos un ejemplo bien claro: desde que comenzamos a enfrentarnos al anterior Gobierno por la enésima burla a la justicia territorial a cuentas del Trasvase del Ebro, somos vistos por la mayor parte de los españoles como un pueblo insolidario que no quiere dar lo que no es suyo. Que vascos y catalanes sufrieron más que el resto de los pueblos de España la represión franquista o que los andaluces son un pueblo hospitalario y alegre son también ejemplos de cómo las corrientes de opinión construyen sus verdades.

Las pertenecientes a las clases más favorecidas económica o culturalmente se diferencian en esencia de las bajas en que rehuyen la materialización. Sólo se personalizan las opiniones si el individuo utilizado sirve como tipo representativo de una postura vital determinada. Que defendamos a García Márquez ante Vargas Llosa, o viceversa, no sólo obedece a nuestros posibles gustos literarios sino que deja asomar un determinado posicionamiento político.

Rara vez se afrontan asuntos que puedan tener una trascendencia en la realidad más inmediata. Una excepción reciente a esto ha sido la polémica sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, quizás porque la homosexualidad siempre es vista por este grupo social como algo ajeno al propio círculo o, si se ha encontrado, como una prueba que el grupo ha sabido superar con un magnífico talante. Así, no considerar progresista este derecho era tenido por reaccionario a su vez. En definitiva, nos encontramos con otra de las características propias de las corrientes de pensamiento: sus conclusiones no admiten ser confrontadas con otras corrientes contradictorias. Porque, ¿desde cuándo ha sido progresista defender el matrimonio?

Fidel CastroPero donde más cómodas se encuentran estas corrientes es versando sobre asuntos ideológicos que repercuten en la realidad situada a miles de kilómetros. Hambres sin lo que sobra, guerras con nuestras armas. Hace unos años planteé a mis alumnos el problema de que las armas con las que se están matando los hambrientos del tercer mundo se las vendemos nosotros. Todos a una pensaron que era una vergüenza que en lugar de darles para comer les diéramos para matarse. Propuse, como primera medida, la regulación de la producción de armas en nuestro país hasta el número únicamente necesario para nuestra defensa. Estuvieron de acuerdo. Aunque nos cueste cerrar alguna empresa y vayan obreros españoles a la calle. Ya no estuvieron de acuerdo. Si evitar que el tercer mundo sea una guerra incontrolada iba a suponer que alguno de nuestros padres, hermanos o simplemente compatriotas acabaran en el paro, había que buscar otra solución. Las corrientes de opinión tienen su propia jerarquía y en lo más alto se encuentran aquellas que aseguran la conservación del estado que se ha alcanzado, con sus logros. Mejor plantearse situaciones más lejanas con las que, no obstante, se guarde cierto tipo de relación afectiva, histórica o cultural.

Por eso, Cuba es uno de los asuntos favoritos de las corrientes de pensamiento acomodado. Y eso que desde hace unos pocos años, el problema de Cuba está alcanzando una concreción que comienza a ser preocupante. “Cuba es una dictadura y punto”. Se acabó la discusión. Por eso, que Belén Gopegui se haya atrevido en su nueva novela a reflexionar más allá del punto es una noticia estupenda.

Ni la novela, ni tampoco este artículo, es una defensa de la revolución cubana ni de Fidel Castro. Parece que no les hace falta. Sólo buscan exigirnos un poco más de reflexión, de perspectiva histórica y moral hacia un asunto de la realidad política que contiene muchos recovecos. En este asunto no hay buenos ni malos, porque los buenos han hecho muchas cosas malas y los malos más de una buena. Y esto es un problema: acostumbrados a nuestra forma de ver el entorno nos cuesta pensar sobre realidades complejas y no sobre tipos. Más en Cuba, donde decidir quiénes son los buenos y quiénes los malos ya exige un posicionamiento. Con todo esto, detenerse en estos ingenuos razonamientos es considerado por la corriente de pensamiento actual como claro síntoma de pro-castrismo. Ésa es la verdadera amenaza y la última de las características de este fenómeno social: su irreprimible deseo de imponerse como verdad única. Si no fuera por este último rasgo, las corrientes de pensamiento podrían llegar a ser inofensivas. Con él, son uno de los más serios peligros de la sociedad actual y empieza a ser más que urgente combatirlas.

Así que:

Mientras los Estados Unidos mantengan el embargo a Cuba, el régimen cubano representa, antes que ninguna otra valoración, a un pueblo oprimido por la mayor potencia mundial, que abusa de su hegemonía violando las más elementales reglas del Derecho Internacional. Sólo y únicamente sería quizás lícito intervenir diplomáticamente en los asuntos internos cubanos después de que el embargo despareciera y se tratara a Cuba en igualdad de condiciones.

Cuando la novela se olvide definitivamente del mundo exterior existente más allá de su ombligo, entonces desaparecerá. Belén Gopegui lleva cinco títulos retardando el fatal desenlace.

Pablo Aina

Afectados

Miércoles, Abril 20th, 2005

He tenido la oportunidad y la suerte de pasar en Zaragoza dos semanas no consecutivas de las últimas cinco y no he dejado de ver y hablar con gente afectada por las decisiones de nuestros responsables políticos. Nunca había visto tanta gente afectada de un modo tan inmediato e íntimo, en su más estricta cotidianeidad, a consecuencia del poder más cercano. Y eso que, quien esto escribe, dio con sus huesos en el paro, entre otras cosas, por la arbitraria implantación de un impuesto municipal hace ya unos cuantos años, en la España de los tres millones de parados, aquella de los veinticinco años de ayuntamientos democráticos y medallitas de San Jorge. Con todo, la sensación que me he traído para el sur sobre lo que está ocurriendo en nuestra ciudad produce un mayor desasosiego. Se está adelantando una premonición que había escuchado muchas veces a la vista de la mínima preparación humana y profesional con la que nos vemos obligados a expender titulaciones y promociones dentro de la escuela pública: “Tendremos que salir a la calle, jubilados y con gayata, a defender lo nuestro de los incompetentes que lo gestionan”. No ha hechoplazarse sin importar hora ni temperatura allí donde fueran requeridas, abandonando sus casas y sus hijos para atender la llegada de los de los demás. Eran amenazadas por los futuros padres, hombres de la posguerra española, si no eran capaces de dominar la Naturaleza como ellos eran capaces de creer que la dominaban. Estas mujeres, ahora muchas de ellas octogenarias, ven recortada su paga alrededor de cincuenta mil pesetas al mes. Se han organizado para recordar a los políticos que no tienen la capacidad legal ni moral para arrebatar una cantidad de dinero a quienes tienen derecho a él. Me han contado, y no tengo por qué no creerlo, que un señalado diputado de las Cortes Aragoneses replicó a las representantes de este grupo de trabajadoras que se les quitaba ese dinero porque ya ganaban demasiado. Este señalado diputado de izquierdas, e insisto en lo de señalado porque es el único de su grupo, debió de sentir un cosquilleo especial en el vientre al parir semejante razonamiento. Ese cosquilleo es el poder, tontín, disfrútalo mientras vayan bien las cosas pero toma nota de esto y pásalo a tus colegas: tú no eres quién para quitarle el dinero a ningún jubilado que tenga firmadas con la Administración, bajo cualquiera de sus formas territoriales, unas determinadas condiciones de retiro. Ni tú ni la mitad más uno como tú.

Mi madre nació en la calle Pamplona Escudero de Zaragoza y vivió en ella y en su paralela, Bretón, más de cincuenta años. Hace unos diez decidió junto a mi padre trasladarse al Actur, hartos de las difíciles condiciones de convivencia que comporta vivir en una zona de marcha. Por un poco de tranquilidad canjearon toda una vida en su barrio, y salieron ganando. Hace poco más de un año instalaron debajo de su nueva casa un restaurante. Unos terrenos que estaban destinados a equipamientos sociales para el barrio se vendieron a particulares. Se intentó tímidamente reclamar el uso prometido para el solar pero el negocio se estableció por encima de todo. Ahora quieren reabrir el local pero como una macro-discoteca. Los vecinos se han organizado para recordar a los políticos que no tienen capacidad legal ni moral para propiciar la modificación del tipo de convivencia que ellos han escogido al querer vivir en ese barrio. Por los antecedentes ya expuestos, conozco muy bien cómo incide en la vida diaria la existencia de establecimientos nocturnos debajo de casa. Comprendo perfectamente el desasosiego que le produce a mi madre la posibilidad, casi certeza, de que la instalación de una macro-discoteca convierta la zona en un lugar completamente distinto y peor para su modo de vida de aquel en el que invirtieron toda una vida.

Lamento no conocer a ningún afectado por la supresión de un taconazo del Ballet de Zaragoza para incorporar su causa, aunque me temo que en este caso todos somos afectados. Afectados es una hermosa y muy apropiada palabra para designar la Zaragoza que he visto esta primavera, una ciudad llena de afectados. Afectados de nosotros mismos, de nuestros responsables que se han olvidado de que trabajan para nosotros. Sabemos de su incapacidad por lo que no les pedimos que hagan algo para mejorar nuestras condiciones de vida. Pero al menos podemos exigirles que no hagan nada para empeorarla. Están obligados a no afectarnos.

Pablo Aina

El capitalismo y la ciudad

Lunes, Abril 18th, 2005

El sociólogo Richard Sennet, en 2001, reflexionaba sobre las virtudes urbanas y los conflictos que en la ciudad se dan entre el trabajo y la vida familiar. Para este investigador, la sociedad gana en igualdad con la experiencia de vivir entre gentes de distinta clase, raza y hábitos. La similaridad, según él, atonta la mente, mientras que la diversidad la estimula y la expande.

Observa Sennet que el trabajo flexible, bajo fuerte presión, desorienta profundamente la vida familiar. Los fenómenos de “niños-llave”, de estrés entrre los adultos o de desarraigo geográfico no llegan hasta el fondo de esta desorientación. Ocurre que los códigos de conducta que gobiernan el mundo laboral moderno destrozarían Capitalismo y ciudadlas familias si se trasladaran tal cual a las viviendas: no hay que comprometerse, no hay que involucrarse, hay que pensar a corto plazo.

Un resultado de este conficto, según este autor, que tiene documentado en empleados de edad mediana, es que los adulto huyen de la participación cívica en su lucha por consolidar y organizar la vida familiar; lo cívico se convierte también en otra demanda de tiempo y energía, bienes escasos en el hogar.

En cuanto a las relaciones actuales entre capitalismo y ciudad, opina Sennet que la globalización plantea un problema de ciudadanía. La economía poítica de hace un siglo planteó el problema de cómo liberarse de la rigidez. La ciudad encarnaba esa rigidez en su ecología, pero, paradójicamente, la propia concentración de extraños parecía prometer también una vía de escape de la rigidez: una promesa de libertad.

Ahora, concluye el sociólogo británico, tenemos ciudades con corporaciones globales móviles, trabajadores flexiblesm y un capitalismo dinámico decidido a borrar la rutina. Aunque parezca paradójico, esa economía inquieta produce en la ciudad rupturas políticas, una estandarización del ámbito físico, nuevas presiones para retroceder a la esfera privada.

Artículo “El capitalimo y la ciudad”, publicado en “Ciudades para un nuevo milenio”

Spon Press, Londres-Nueva York, 2001

¡Sí al ballet!

Jueves, Abril 14th, 2005

El pasado 8 de Febrero, una noticia caía como un jarro de agua fría: el Ayuntamiento había tomado la decisión de disolver la compañía municipal de danza. Sin debate previo, sin explicaciones apenas, con una frialdad desconocida en la responsable de la gestión de la cultura zaragozana.

Desde ese fatídico día hasta hoy, 14 de Abril, ¡14 de Abril!, los bailarines, sus representantes sindicales, padres de alumnos de escuelas y academias de danza, los propios alumnos, organizaciones de todo tipo y condición, más de doscientos comerciantes, empresarios, actores, y más de cincuenta mil zaragozanos hemos pedido al equipo de gobierno que no llevase a cabo tan despiadada decisión.Portada Heraldo

Ni las firmas, ni los faxes, ni los e-mails, ni los argumentos, ni su propia incapacidad para explicar lo que no tiene explicación, han sido suficientes. Como una apisonadora, han pasado por encima de propuestas de futuro, de peticiones de diálogo, de llamamientos a la sensatez, y de todas las opiniones en contra.

No era esto lo que nos prometieron PSOE y CHA que iban a hacer con el Ballet de Zaragoza. No era esto lo que decían en sus discursos, lo que escribían en sus programas electorales, lo que firmaron en su acuerdo de gobierno. ¿Dónde quedan los compromisos de apoyar la cultura, de no ir a menos en los servicios públicos? Y qué decir de Chunta Aragonesista, a quien se les suponía los defensores de lo local, de lo cercano.

Este Ayuntamiento, que quiere mostrar al mundo en el 2008 lo mejor que tiene esta ciudad debería haber hecho un esfuerzo por el Ballet de Zaragoza. Y no sirven esos mensajes que quieren hacer pasar por alternativas: los acuerdos con compañías privadas, las programaciones de calidad, lo que llaman “Centro de apoyo a la danza”. De llevarse a cabo, todo ello era compatible con el Ballet. Pero el Ballet de Zaragoza es insustituible.

Una tremenda decepción, inesperada y dolorosa. Pero al mismo tiempo, en estos dos meses y seis días, han sido innumerables las muestras de apoyo, de simpatía que hemos recibido cuantos hemos intentando que el Ballet tuviera un futuro. href=”http://www.bitacoraciudadana.net/wp-content/ballet12.jpg”>Sería interminable la relación de testimonios, de palabras, de gestos. Seguramente no le interesan al equipo de gobierno, para cuyos miembros hoy habrán puesto punto final a una pesadilla. Pero al final el tiempo pone a cada uno en su lugar. Los bailarines de la compañía municipal encontrarán su hueco en otros lugares, como tantos compañeros lo hicieron antes, los aficionados añoraremos su trabajo, y quienes han ejercido de forma tan penosa su poder en este asunto, algún día tendrán que dar las verdaderas explicaciones de lo que han hecho.