¿Qué soluciona cerrar unos bares?
Domingo, Agosto 10th, 2003Los problemas que crea a los vecinos más inmediatos vivir junto a un bar de copas, son, en el fondo, consecuencia del escaso civismo con el que nos comportamos las personas a ciertas horas de la madrugada. Los ruidos, las basuras, las voces, los coches en las aceras, y demás “gracias” que deben soportar los vecinos que intentan vivir y dormir si se tiene la mala suerte de contar en sus inmediaciones con uno de estos establecimientos.
El problema se encuentra en muchas ciudades y en no pocos países, y apenas se pueden encontrar ideas que hayan dado soluciones, porque realmente la solución es difícil de encontrar. Porque el lema “que se vayan a emborrachar a otro lado” no es respuesta, ni es realista.
En nuestra ciudad, de vez en cuando, la cuestión vuelve a plantearse, casi siempre como consecuencia de hechos que la ponen en evidencia. Actualmente, se acaban de prohibir las actuaciones en La Corrala, que organizaba la Peña Flamenca desde hace años. Y están en la picota La Campana de los perdidos y el Café del Prior, que también mantienen una programación de conciertos que nos han permitido conocer a numerosos músicos zaragozanos y no zaragozanos y a éstos mostrar su trabajo.
No parece justo que, en una ciudad con tan poca actividad cultural, de forma arbitraria se pretenda dar una imagen de eficacia, actuando contra quienes tienen la iniciativa de ofrecer en su bar algo más que copas.
Ciertamente, el problema del consumo de alcohol de jóvenes y adolescentes es grave. Y el modelo de ocio que predomina tampoco es muy edificante. Y en todo caso, no puede imponerse el derecho a la diversión al derecho al descanso. Pero cerrando cuatro bares y prohibiendo actuaciones musicales no vamos a solucionarlo.




